Heidelberg, una ciudad de ensueño

Heidelberg (Alemania) es una ciudad bellísima, como sacada de un cuento de hadas.

Está a tan solo una hora de viaje al sur de Frankfurt, y se puede llegar en auto -por inmejorables carreteras- o en tren -con más de diez servicios diarios podemos inclusive ir y volver en el día-.

Sin embargo, creemos que lo mejor es alojarse en la ciudad aunque sea una noche, para poder disfrutar no sólo los puntos turísticos más concurridos, sino también los secretos mejor guardados de esta joya europea.

Para ello recomendamos el Hotel Hackteufel, pequeño y acogedor, que con tan solo 12 habitaciones y un maravilloso restaurant, se encuentra estratégicamente ubicado en el casco viejo de la ciudad, a metros de la Iglesia del Espíritu Santo y a pasos del Puente Carlos Teodoro (también llamado Puente Viejo).

Heidelberg Carlos Teodoro Hacteufel

Heidelberg Carlos Teodoro

El ícono local es el Castillo, increíble construcción medieval que domina la ciudad desde la altura de una colina. A él se accede por una senda de baja dificultad o por un funicular. Lo ideal es subir por este último y bajar por el bosque.

Heidelberg Castillo

Heidelberg Terraza Castillo

Abonando la entrada simple (€ 6) se accede a la terraza, al patio, a la barrica gigante (220.000 litros de vino – la más grande del mundo-) y al museo de la farmacia (pequeño pero hermoso, por la cantidad de objetos insólitos de la manufactura farmaco-química). Obviamente, cada uno de estos lugares otorga posibilidades innumerables de tomas fotográficas. Está abierto de 08:00 a 17:30 hs todos los días.

Si cruzamos el puente Carlos Teodoro nos adentraremos en una senda bellísima que nos llevará al denominado Paseo de los Filósofos. Desde su balcón podremos disfrutar de las mejores vistas de Heidelberg, su casco antiguo, el Castillo y el río Neckar en todo su esplendor. Si elegimos seguir caminando en el mismo sentido, terminaremos en la Plaza Bismark, epicentro de la parte moderna de la ciudad.

Heidelberg Paseo Filosofos

Heidelberg Paseo Filosofos Castillo

Durante la tarde, caminar por la Hauptstrasse (calle comercial) nos permitirá entrar a negocios perfectamente decorados, con personal muy amable y con precios elevados para la media europea aprovechando el auge turístico.  Y sí… todo lo que parece perfecto termina no siéndolo…

No debemos olvidar visitar la Universidad, admirar los innumerables edificios barrocos y, por su puesto tomarnos un café en la plaza del mercado.

A nuestro entender se trata de una de las ciudades más románticas del mundo.

A viajar, que enriquece el alma!!!

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